Por Carlos Szwarcer
Entre el 11 y 12 de mayo de 1945, Hiroshima quedó señalada como posible blanco del arma atómica que Estados Unidos preparaba en secreto. La decisión abrió el camino a una tragedia que, semanas después, convertiría a la ciudad en símbolo del horror nuclear y de una destrucción inimaginable.
El comité encargado de seleccionar los objetivos evaluó varias ciudades japonesas y terminó colocando a Hiroshima entre las opciones prioritarias. No fue una elección casual: su valor estratégico, su densidad urbana y su relativa integridad previa la hicieron aparecer como un objetivo “útil” desde la lógica militar de la época, aunque eso no atenúa la dimensión devastadora de lo que vendría después
Foto: Getty images

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