Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de mayo de 2018

NO TE DETENGAS

Por Carlos Szwarcer



''NO TE DETENGAS''
-un majestuoso poema de Walt Whitman para recuperar el optimismo por la vida-


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, 
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida

La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …


WALT WHITMAN (1819-1892)

jueves, 8 de diciembre de 2016

Pasillo de la vida

Por Carlos Szwarcer

El sentimiento del porteño por su ciudad se revela en esta canción, letra de Francisco Bagalá, música de Marcelo San Juan.

La intensidad y contradiciones de Buenos Aires y sus habitantes queda expuesta sin tapujos en este cálido reflejo de las entrañas de la ciudad, tan bien expresado desde el corazón del que ama su historia, sus rincones.

PASILLO DE LA VIDA

Mescolanza de café, tallarín, clavel
unisex, fainá y averiguación
olor, color, mi circo querido
bulín de calle y cielo
te siento casi mujer en celo
Revoltijo de Gardel, Marylin, Perón
Maradona y Freud y limosna en flor
canción de amor, Piazzolla del aire
Olmedo de la joda, cordón de la soledad... traidora
Loco por tu noche cada noche voy
Corrientes flotando,
pasado de pasión, triste porque sí
bien, pero mal también
porteño al fin, yo busco no sé qué
Veredita de La Paz, luz del San Martín
donde sucedió todo lo que es
mi corazón, ventana del sueño
pasillo de la vida, pensión de la libertad... dormida
Loco por tu noche cada noche voy
Corrientes flotando,
pasado de pasión, triste porque sí
bien, pero mal también
porteño al fin, yo busco no sé qué




Dos links para escuchar la canción.
Versión de Marcelo San Juan   https://www.youtube.com/watch?v=TqDDFgA65wg
Versión de Adriana Varela       https://www.youtube.com/watch?v=J-IqqQsfhFA
Imagen: http://argentina.urbansketchers.org

sábado, 23 de abril de 2016

Múltiple Buenos Aires - retrato poético (Alejandro Michelena)

Imagen: Una toma de Avenida de Mayo al atardecer que sintetiza un paisaje esencial de Buenos Aires, donde no faltan el Palacio Barolo, el edificio La Inmobiliaria y la cúpula del Congreso más lejana. Todo a través del encuadre certero y la sensible fotopintura de Nilda Torija


Esbozado en viaje hacia Colonia del Sacramento, en medio de la noche del Río de la Plata

Te dejo Buenos Aires
agónica de nieblas.
En tus calles pobladas
la cerrazón avanza,
la pálida garúa
persiste
interminable.
El Palacio Barolo
con su faro impreciso
–¿qué tachero poeta
en plena madrugada
se detendrá a mirarlo?–,
y en el Café Tortoni
fantasmales tertulias
mantienen un eterno
coloquio sin palabras.
Bajo tierra,
en las sombras
el subte que va a Primera Junta
se desliza vital y trepidante,
y sale
y entra gente
por esas escaleras que se asoman
al revés de la trama
de lo urbano
(como en aquel poema
de Baldomero,
o en el del viejo Ezra
referido a otro metro
el de París).
Húmeda Buenos Aires,
de incesantes sonidos
de conflictos sin tregua
de basura creciente.
Soledades te pueblan,
tus fachadas esconden
tragedias, alegrías,
blasfemias, santidades,
anonimatos entre la multitud
(irremediables).
En medio de tu caos
de tu hostil apariencia,
albergas sin embargo
remansos de belleza:
el Pasaje Bollini
su empedrado de sueños
(los malevos que fueron,
los de Borges que siguen);
el perfecto erotismo de esa fuente
allá en la costanera
nacida de las manos prodigiosas
de Lola Mora;
la elegante cortada Rivarola
un rincón de Paris
(también porteño);
el Parque Lezama melancólico
con fantasmas de Sábato;
cafés intemporales
nimbados de armonía
estéticos y cálidos,
solemnes confiterías
elegantes
decadentes
que laten en la dimensión
de lo eterno.
Vigías imperturbables
de la trama más secreta
de esa multiplicidad que llamamos
Buenos Aires.
Ciudad lunar
oscura
misteriosa
insondable.
Seguir tu laberinto
iniciarse en tu aleph,
incluye también
—inevitablemente—
atreverse
al descenso a los infiernos.
(Alejandro Michelena)
.
Nota: Este poema ahora forma parte del libro OTROS RITUALES, que acaba de aparecer con el sello de Civiles Iletrados.

Ver más sobre el autor: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/

domingo, 6 de marzo de 2016

Los Espejos (Jorge Luis Borges)

Por Carlos Szwarcer
La Venus del espejo (Velázquez. 1651)

Los Espejos
Jorge Luis Borges

Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita

Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa,

Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolonga este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el Hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos
donde, como fantásticos rabinos,
leemos los libros de derecha a izquierda.

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.